

Las aguas del río desnudan la tierra
y bajan enamorando árboles y flores
El río tiembla en sus abrazos y bosteza
Es un viejo caimán que resuella entre la bora
Las garzas dibujan las nubes
y los pericos regalan su algarabía
En la isla los hombres se afanan
y modelan con barro sus sueños
El mar ofrece brisa y una ilusión salobre en los platos
La isla tiembla entre las aguas
y la cerámica enseña sus formas al cielo
Las manos se llenan de arcilla
y tocan la tierra como dioses
recreando el mundo
soplando aires de palmeras
A lo lejos graves botutos convocan bailes de máscaras
Una anciana cavila y huele los mensajes del viento
La lluvia tarda aunque al poniente amenazan rayos
La tarde se hace noche y el río mar
Las doncellas suspiran y obesas sirenas escriben en el agua
largas historias que parecen poemas
Los tapires vuelan y los colibríes, pesados, cavan las barrancas
Sedosos los senos
brillantes los ojos
profundo el ombligo
la figura sabe todos los cuentos
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